El gobierno de Estados Unidos aseguró que redes criminales mexicanas y grupos extremistas como Antifa han ofrecido recompensas para identificar, secuestrar y asesinar a agentes federales involucrados en tareas migratorias.
El señalamiento fue realizado por el Departamento de Seguridad Interna (DHS, por sus siglas en inglés), tras más de un mes de operativos en las llamadas “ciudades santuario”, donde las agencias migratorias han enfrentado protestas y resistencia de grupos que buscan impedir las redadas federales ordenadas por la administración de Donald Trump.
“Esas redes criminales han emitido instrucciones explícitas a pandillas y simpatizantes en Estados Unidos, incluidas células en Chicago, para vigilar, acosar y asesinar a agentes federales”, señaló el DHS en un comunicado.
De acuerdo con la dependencia, el sistema de recompensas operaría bajo tres niveles:
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Dos mil dólares por reunir o difundir información personal de los agentes.
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Entre cinco mil y diez mil dólares por secuestrar o atacar sin causar la muerte.
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Hasta 50 mil dólares por asesinar a altos mandos de las agencias de seguridad.
Según el informe, estas acciones estarían concentradas en vecindarios con alta presencia de migrantes mexicanos, como Pilsen y Little Village (La Villita), donde pandillas locales, entre ellas los Latin Kings, habrían desplegado vigilantes armados para rastrear los movimientos de los elementos migratorios como parte de la Operación Midway Blitz.
El DHS acusa que esta vigilancia ha permitido “emboscadas y disrupciones durante acciones rutinarias”. La secretaria de Seguridad Interna, Kristi Noem, afirmó que los agentes enfrentan “amenazas de muerte, acoso y ataques con drones” por cumplir con su deber.
“Cada criminal, terrorista y migrante irregular enfrentará la justicia estadounidense. No daremos un paso atrás ante las amenazas”, advirtió Noem.
El gobierno confirmó un solo caso fatal durante los operativos: el de Silverio Villegas, un migrante mexicano abatido en septiembre tras presuntamente arrollar a un agente migratorio. Sin embargo, no existen pruebas concluyentes de que el hombre haya intentado atacar al oficial, lo que ha generado cuestionamientos sobre el uso de la fuerza.
El DHS también atribuyó al movimiento Antifa la provisión de apoyo logístico y material a las manifestaciones y labores de espionaje contra los agentes federales en ciudades como Portland y Chicago. Trump declaró previamente a Antifa como “grupo terrorista interno”, pese a que analistas coinciden en que se trata de una red descentralizada de colectivos anarquistas sin liderazgo formal.
El DHS aseguró que los ataques contra personal del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) se incrementaron mil por ciento en los últimos meses y habilitó la línea 1-866-DHS-2-ICE y su página web para recibir denuncias.
La política migratoria continúa siendo uno de los ejes más controvertidos del segundo mandato de Donald Trump, mientras crecen las tensiones entre el gobierno federal y los estados demócratas que rechazan las redadas masivas y los operativos militares en sus territorios.



















