XOCHITEPEC, MOR.- El estruendo de los vehículos blindados, las órdenes que se cruzan por radio y el avance coordinado de decenas de cadetes sobre el terreno anuncian el inicio de una de las pruebas más exigentes de su formación: En Morelos, alumnos de nueve planteles del Sistema Educativo Militar llevaron al terreno todo lo aprendido en las aulas durante los Ejercicios Militares de Aplicación, la evaluación práctica con la que concluyen su preparación para convertirse en oficiales del Ejército Mexicano.
Bajo un escenario completamente hipotético, pero con condiciones operativas muy cercanas a la realidad, los futuros mandos militares enfrentaron la misión de planear y conducir una operación para defender la soberanía nacional ante una supuesta invasión.

Cada movimiento, decisión y maniobra fue observada y evaluada por instructores y mandos militares, quienes calificaron desde el liderazgo y la coordinación hasta la capacidad de responder bajo presión.
Los Ejercicios Militares de Aplicación representan el cierre del proceso anual de formación del Sistema Educativo Militar y la última gran evaluación antes de que los cadetes asuman, como oficiales, la responsabilidad de conducir hombres y mujeres al servicio de México

El comandante de la misión, coronel Eduardo Prieto, explicó que el supuesto táctico obliga a los cadetes a ejecutar una operación completa: localizar al enemigo mediante acciones de reconocimiento, obtener información sobre sus capacidades y avanzar sobre objetivos intermedios hasta lograr el desalojo de la fuerza invasora y cumplir la misión asignada.
En estas maniobras participaron más de mil integrantes del Sistema Educativo Militar, entre cadetes, instructores y mandos, quienes desplegaron vehículos blindados, sistemas de comunicación, operaciones de reconocimiento, apoyo logístico y acciones tácticas terrestres en un ejercicio diseñado para reproducir las condiciones de una operación militar.

Pero la prueba no mide únicamente conocimientos tácticos. También pone a prueba el temple de quienes, en poco tiempo, tendrán bajo su responsabilidad la conducción de tropas y el cumplimiento de las misiones que la nación les encomiende. La capacidad para decidir, ejercer el mando, coordinar personal y mantener el control de la operación forma parte de la evaluación.
Por su parte, el capitán primero Aníbal Pastor, instructor del Heroico Colegio Militar, explicó que cada cadete llega a esta etapa después de años de preparación especializada, en la que combina formación académica con entrenamiento permanente de acuerdo con el arma o servicio al que pertenece. Esa preparación incluye no sólo el aprendizaje táctico, sino también la condición física necesaria para operar con el peso del equipo, el armamento y las exigencias propias del combate.

Para los alumnos, la jornada representa el momento en que la teoría deja de ser una lección y se convierte en una experiencia real de mando.
El cabo de cadetes Helios Daniel Chávez aseguró que estas maniobras les permiten materializar todo lo aprendido durante el año y confirmar la vocación de servir al país.
En tanto, la cabo de cadetes Tanya Torres destacó la creciente presencia de mujeres en el Ejército Mexicano y la Guardia Nacional, e invitó a otras jóvenes a integrarse a las Fuerzas Armadas para contribuir a la seguridad del país.
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