A casi un año de que se recrudeció la pugna entre las facciones del Cártel de Sinaloa conocidas como Los Chapitos y Los Mayos, al menos ocho influencers han sido asesinados en Sinaloa y otras entidades del país.
Entre octubre y diciembre de 2024 tres creadores de contenido fueron ejecutados, y en lo que va de 2025 la cifra ya asciende a cinco. La violencia en torno a esta guerra interna ha cobrado víctimas entre personajes con fuerte presencia en redes sociales.
El caso más reciente ocurrió el 16 de agosto en Temixco, Morelos, donde fue asesinado Camilo Ochoa, conocido como El Alucín. El influencer de 42 años, con 348 mil suscriptores en YouTube, fue hallado con varios impactos de bala dentro de su domicilio en el fraccionamiento Lomas de Cuernavaca. Su nombre figuraba en volantes que circularon en Culiacán el pasado 9 de enero, junto con otros famosos como Markitos Toys y el cantante Peso Pluma, señalados como supuestos prestanombres de un grupo criminal rival.
En enero de este año también fueron asesinados dos creadores: Justin Paul (El Pinky), localizado sin vida en La Costerita, al sur de Culiacán, tras difundirse un video en el que aparecía golpeado e interrogado; y Adal Peña (El Tata), un influencer fitness de 42 años, ejecutado dentro de un gimnasio en el sector Tres Ríos de Culiacán.
En marzo, Víctor A., conocido como El Brasileño, desapareció en su taller mecánico y días después fue encontrado muerto en la colonia Antonio Toledo Corro, también en Culiacán. Ese mismo mes, el 28 de marzo, Gail Castro —hermano de Markitos Toys— fue ejecutado en Ensenada, Baja California. En Instagram tenía 260 mil seguidores y en YouTube 117 mil.
En 2024 ya habían sido asesinados otros tres creadores: Leobardo Aispuro Soto (El Gordo Peruci), con más de 150 mil seguidores en YouTube, atacado a balazos frente a su domicilio en la colonia 21 de Marzo en Culiacán; Jesús Miguel Vivanco García (El Jasper), hallado muerto en noviembre tras haber sido privado de la libertad; y José Carlos (El Chilango), ejecutado en octubre mientras vendía dulces en Isla Musala.
Las autoridades han vinculado estos crímenes a la guerra interna entre los herederos de Joaquín “El Chapo” Guzmán y la estructura encabezada por Ismael “El Mayo” Zambada, una confrontación que ha extendido la violencia más allá de Sinaloa y ha puesto a figuras públicas del mundo digital en la mira.



















