El relevo en la dirigencia nacional de Morena comenzó a tomar forma este martes, luego de que diversas fuentes periodísticas confirmaran la salida de Luisa María Alcalde Luján y Andrés Manuel “Andy” López Beltrán de la cúpula del partido, en un contexto marcado por diferencias internas, críticas a la operación política y ajustes rumbo a las elecciones intermedias de 2027.
La salida pone fin a una etapa iniciada en octubre de 2024, cuando Alcalde asumió la presidencia nacional del partido en sustitución de Mario Delgado, mientras que López Beltrán ocupó la Secretaría de Organización desde septiembre de ese mismo año. Versiones coincidentes apuntan a que Ariadna Montiel, actual secretaria de Bienestar, se perfila como principal opción para encabezar la dirigencia, en tanto que Carolina Rangel podría asumir de manera provisional.
Durante su gestión, Alcalde impulsó una estrategia de afiliación masiva con una meta de 10 millones de militantes y buscó consolidar la estructura partidista rumbo a 2027. No obstante, al interior del partido surgieron señalamientos por presunta falta de claridad en el manejo de recursos, particularmente en torno a más de 2 mil 500 millones de pesos de prerrogativas correspondientes a 2025, además de tensiones con partidos aliados como el Verde y el PT, y diferencias con López Beltrán.
En el caso de López Beltrán, su paso por la dirigencia estuvo acompañado de cuestionamientos por su baja exposición en procesos locales, así como por episodios como un viaje a Japón en 2025, que generó críticas en torno al discurso de austeridad. Desde inicios de 2026 ya circulaban versiones sobre su eventual salida, incluso con la posibilidad de buscar una candidatura a diputado federal en Tabasco.
Los indicios del relevo comenzaron a tomar fuerza desde 2025 y se intensificaron en los primeros meses de 2026, cuando diversos analistas y columnistas señalaron una ruptura entre ambos dirigentes y la posibilidad de un ajuste avalado desde el gobierno federal para fortalecer la estrategia política rumbo a 2027.
Apenas a mediados de abril, Alcalde rechazó públicamente su salida y aseguró que continuaría al frente del partido, salvo indicación directa de la presidenta. Sin embargo, reportes recientes indican que ya habría comunicado su decisión a su equipo cercano, mientras se espera la convocatoria a un Congreso Nacional para formalizar los cambios en la dirigencia.
El relevo ocurre en un momento en que Morena busca reforzar su estructura territorial, mejorar la coordinación con aliados y evitar fracturas internas que puedan afectar su desempeño en las próximas elecciones, donde estará en juego la mayoría legislativa.
Analistas consultados han vinculado estos movimientos con una reconfiguración política que busca consolidar un liderazgo más alineado con la actual administración federal, en medio de cuestionamientos por resultados electorales, operación interna y desgaste de figuras clave dentro del partido.



















