CIUDAD DE MEXICO.- Las comisiones unidas de Puntos Constitucionales, de Trabajo y Previsión Social, y de Estudios Legislativos del Senado aprobaron por unanimidad la reforma constitucional para reducir la jornada laboral semanal de 48 a 40 horas, un cambio que impactaría a alrededor de 13.5 millones de personas trabajadoras en el país.
La iniciativa, enviada al Congreso el 3 de diciembre por la presidenta Claudia Sheinbaum, plantea modificar el artículo 123, Apartado A, de la Constitución, y establece que la aplicación de la nueva jornada será gradual entre 2026 y 2030. El enfoque, según el dictamen, prioriza la salud pública, el bienestar social y condiciones laborales más dignas.
El proyecto fue aprobado en comisiones con 48 votos a favor. En el documento se señala que la reforma busca dejar atrás un modelo laboral vigente desde hace más de un siglo y reconoce que México se mantiene entre los países con mayor carga de trabajo a nivel internacional, sin que ello se traduzca en mejores niveles de productividad o calidad de vida.
Durante la discusión, la senadora de Morena, Martha Lucía Micher, sostuvo que una parte significativa de la población económicamente activa enfrenta jornadas excesivas. Indicó que el trabajo prolongado está asociado con estrés, disminución de la concentración, incremento de enfermedades crónicas y mayor incidencia de accidentes laborales.
Por su parte, el senador del PT, Alejandro González Yáñez, expresó su respaldo a la reducción de la jornada, aunque consideró que el dictamen debió establecer de manera explícita el derecho a dos días de descanso semanal.
Las bancadas del PRI y del PAN manifestaron su apoyo en lo general, pero advirtieron que la reforma podría quedarse en una simulación si no se garantiza un descanso efectivo y se regula con mayor claridad el uso de horas extraordinarias. Desde el PRI, la senadora Carolina Viggiano planteó que reducir horas sin atender factores como el transporte, la salud y el esquema de horas extra mantendría el desgaste de la clase trabajadora. Su partido propuso una jornada máxima de 49 horas y un límite de nueve horas extraordinarias por semana.
En el mismo sentido, el coordinador del PAN, Ricardo Anaya, calificó la reforma como justa, pero alertó que permitir hasta 12 horas extra podría mantener esquemas laborales de seis días de trabajo. También cuestionó que la gradualidad se extienda hasta 2030.
El dictamen incluye datos que ubican a México con un promedio superior a dos mil 100 horas laborales al año, por encima del promedio de los países de la OCDE. Además, señala que 27 por ciento de la población ocupada labora más de 48 horas semanales, el nivel más alto entre los países miembros.
Las comisiones advierten que esta situación tiene efectos directos en la salud física y mental, y retoman estudios de la OMS y de la OIT que relacionan las jornadas extensas con mayor riesgo de infartos, enfermedades cerebrovasculares, agotamiento profesional y padecimientos psicosociales.
Para mitigar impactos económicos, la reforma establece que la reducción de horas no implicará disminución salarial y redefine el régimen de trabajo extraordinario. Se permitirán hasta 12 horas extra semanales, distribuidas en un máximo de cuatro horas diarias durante cuatro días, con pago adicional del 100 por ciento y de hasta 200 por ciento cuando se rebasen esos límites. También se amplía la prohibición del trabajo extraordinario en menores de edad hasta los 18 años.
El dictamen mantiene el derecho constitucional a un día de descanso por cada seis días laborados y fue turnado a la Mesa Directiva para continuar con el proceso legislativo en el pleno del Senado.



















