CIUDAD DE MEXICO.- Al interior de Palacio Nacional se han encendido alertas en torno a la situación de Jesús Ramírez, ex vocero presidencial y una de las figuras con mayor influencia durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador. En días recientes, dos hechos colocaron nuevamente su nombre en el centro de la atención política y mediática, generando preocupación dentro del nuevo equipo en el poder.
El primero fue la publicación de un adelanto del nuevo libro de Julio Scherer, difundido por Proceso, en el que se atribuye a Ramírez haber impulsado un decreto presidencial con posibles afectaciones al erario por al menos 27 mil millones de pesos. El señalamiento resulta relevante no sólo por su contenido, sino porque proviene del ex consejero jurídico del propio López Obrador, uno de los primeros integrantes del círculo cercano que se atreve a cuestionarlo de manera abierta.
El segundo episodio fue un reportaje transmitido por Televisa, donde se expusieron presuntos negocios inmobiliarios de Alejandro Páez Varela, periodista que en el sexenio pasado mantuvo una relación cercana con el equipo de comunicación presidencial. La difusión de ese trabajo periodístico fue interpretada como una señal de que distintos frentes aguardaban el momento para exhibir vínculos y prácticas asociadas al antiguo aparato de comunicación del gobierno federal.
De acuerdo con personas que trabajaron en Palacio Nacional durante el sexenio anterior, el desgaste de Ramírez fue evidente en los últimos años del mandato de López Obrador. Señalan que el ambiente interno se tornó tenso, con fracturas en su equipo cercano y un deterioro progresivo de la relación con el entonces presidente, que se profundizó cuando se le negó una posición plurinominal en el Senado.
Ese distanciamiento se reflejó también en la reorganización de los círculos de confianza presidencial, al asignarse el cuidado personal del mandatario a Alejandro Esquer, decisión que fue interpretada como un golpe político para el ex vocero.
El escenario se complica para el oficialismo porque Jesús Ramírez conserva formalmente el cargo de coordinador de asesores de la Presidencia. En ese contexto, cualquier nuevo señalamiento podría impactar de manera directa al gobierno de Claudia Sheinbaum, al vincular a su administración con una figura cuestionada del pasado reciente.
A ello se suma la reaparición de versiones que colocan a Ramírez en la promoción política de Sergio Carmona, empresario asesinado en Nuevo León y cuyo entorno es investigado en Estados Unidos por presuntos esquemas de financiamiento irregular de campañas vinculadas a Morena.
En el nuevo equipo presidencial, algunos colaboradores reconocen que la permanencia de Ramírez en Palacio responde a acuerdos previos, pero admiten que el tema ya está sobre la mesa. La posibilidad de una salida ordenada y sin estridencias comienza a discutirse, mientras crece la expectativa sobre si el ex vocero mantendrá o no la protección política que tuvo durante años.



















