En este contexto, el secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch, aceleró sus primeros contactos bilaterales con las nuevas autoridades de la seguridad norteamericana, como el futuro director de la DEA, Chad Chronister, y su par del FBI, Kash Patel. Según pudo saber esta redacción, durante los últimos meses Harfuch aceleró el cabildeo con estos organismos para lograr que las políticas que se vayan a aplicar a partir de estos momentos cuenten con la mayor coordinación de las autoridades norteamericanas.
Lo que se busca evitar son maniobras unilaterales que provoquen focos de conflictos, como es el caso de Sinaloa luego de la detención de Ismael «El Mayo» Zambada, por la cual todavía el Palacio Nacional busca explicaciones en Washington. Además, García Harfuch busca que esta coordinación provoque una mejora en los controles del lado norteamericano en el tráfico de armas, que suelen ser compradas en los estados fronterizos antes de caer en manos de los grupos criminales de México.
Asimismo, García Harfuch buscará aprovechar la dura política de Trump y la declaratoria como «grupos terroristas» para avanzar en las redes políticas y económicas de estos grupos. A partir de ahora, sostienen en la Secretaría de Seguridad, aquellas personas que mantengan vínculos con el crimen organizado podrían ser buscados por esos mismos delitos, lo que aumentaría las penas que enfrenten. Con este esquema, adelantan, los Operativos Enjambre en los diferentes estados del país podrían ganar peso y notoriedad en la política mexicana.
El discurso de Trump contra México también incluyó a la política migratoria ya que adelantó que este mismo lunes declarará la «emergencia nacional» en la frontera Sur para detener «de inmediato todos los ingresos ilegales». «Comenzaremos con el proceso de devolver a los inmigrantes delincuentes de donde vinieron», dijo y confirmó que volverá a aplicar el programa de «Quédate en México», que obliga a las personas solicitantes de asilo a esperar el proceso legal en territorio mexicano.
«Acabaré con la práctica de captura y soltar y mandaré a los soldados a la frontera para rechazar la desastrosa invasión de nuestro país», declaró y agregó: «No tengo responsabilidad más alta que defender al país de invasiones y eso es lo que haré». Como si fuera poco, también reiteró que cambiará el nombre del Golfo de México para llamarlo, a partir de los próximos días, «el Golfo de América».



















