Son momentos determinantes para la crisis venezolana detonada por las elecciones presidenciales del mes pasado. Fuentes de Palacio Nacional dijeron a LPO que Nicolás Maduro prometió el pasado viernes que a más tardar este miércoles mostraría las actas de la elección.
En realidad, como explican cerca de Andrés Manuel López Obrador, Maduro había prometido las actas para el pasado viernes, pero ese primer deadline no se cumplió y de ahí los mensajes más duros de Lula Da Silva del pasado fin de semana.
Entre las cancillerías de México, Colombia y Brasil existe el consenso de que las actas del chavismo existen, pero, el gran problema de Maduro, es que no habría gran diferencia entre lo que tiene el gobierno venezolano y las que ha mostrado la oposición que le dan una victoria arrasadora.
El presidente brasilero se juega mucho en la crisis de su país vecino, especialmente porque él se presentó ante la comunidad internacional como el facilitador de la transición democrática en Venezuela. Asumió un papel que los países centrales le negaron en Medio Oriente o en la guerra de Europa, donde Lula también intentó mediar.
Si en antes de que termine la semana Maduro no muestra las actas la respuesta de Lula pudiera ser más contundente y aplicarle a Maduro el mismo trato que a Nicaragua, donde Brasil retiró a su embajador y consideró al régimen centroamericano como una autocracia.
López Obrador y Gustavo Petro se encuentran una sintonía más afable con Caracas. El primero en gran medida porque esta a pocas semanas de entregar el poder y el segundo porque un rompimiento frontal con Maduro lo expone a complicaciones internas: en la coalición de Petro hay partidarios del chavismo y Maduro tiene un papel clave en los acuerdos de paz.



















