CIUDAD DE MEXICO.- La Fiscalía General de la República (FGR) determinó que el Tren Interoceánico que se descarriló en Oaxaca a finales de diciembre pasado circulaba a una velocidad superior a la permitida, de acuerdo con la información obtenida de la caja negra de la locomotora.
Durante una conferencia de prensa, la titular de la FGR, Ernestina Godoy, explicó que la normativa ferroviaria establece que en el tramo donde ocurrió el siniestro la velocidad máxima autorizada es de 45 kilómetros por hora para trenes de carga y de 50 kilómetros por hora para el servicio de pasajeros. No obstante, el convoy avanzaba a 65 kilómetros por hora al momento del descarrilamiento.
Las indagatorias también revelaron que, en tramos rectos previos al punto del accidente, el tren alcanzó velocidades superiores a los 111 kilómetros por hora, pese a que el límite permitido es de 70. En la curva donde se produjo el descarrilamiento, la locomotora superó en 15 kilómetros por hora la velocidad máxima establecida.
Godoy señaló que el análisis de los registros permitió identificar una reducción de velocidad antes del punto del siniestro, lo que confirmó que el sistema de frenado funcionaba de manera adecuada, incluso con registros en los que el tren llegó a detenerse por completo. Sin embargo, también se detectó una aceleración considerable antes de ingresar a la curva donde ocurrió el accidente.
Las investigaciones se apoyaron en el Horario Ferroviario Vigente, documento que contiene las especificaciones técnicas y restricciones operativas de las locomotoras, según el tipo de servicio, estaciones y ubicación geográfica.
La FGR descartó que el accidente haya sido provocado por fallas en la infraestructura ferroviaria. Las inspecciones realizadas a las vías, rieles, fijaciones, durmientes y demás componentes no arrojaron daños o anomalías. Tampoco se encontraron irregularidades en las ruedas del tren, la superficie de rodadura ni en los sistemas de conexión automática.
De acuerdo con la dependencia, el funcionamiento de la locomotora y su estado físico eran adecuados, conforme a la información registrada en la caja negra del tren guía. Además, se llevaron a cabo diligencias en el punto del descarrilamiento, en la locomotora, los coches acoplados, el sistema de acoplamiento y un levantamiento topográfico del área.
El reporte inicial incluyó la participación de peritos especializados en criminalística de campo, topografía, fotografía, audio, video, informática en telecomunicaciones, ingeniería mecánica y eléctrica, así como en aeronáutica.
El descarrilamiento ocurrió el domingo 28 de diciembre, cuando el Tren Interoceánico cubría la ruta entre Salina Cruz, Oaxaca, y Coatzacoalcos, Veracruz, a la altura de la localidad de Nizanda. En el convoy viajaban aproximadamente 250 pasajeros, según informó la Secretaría de Marina (Semar).
El accidente dejó un saldo inicial de 13 personas fallecidas; sin embargo, la cifra se elevó a 14 tras la muerte de Hilda Alcántara, de 73 años, quien permanecía hospitalizada desde el día del siniestro y falleció el 1 de enero a las 10:35 horas.




